COMPORTAMIENTOS SOCIALES Y SU ALCANCE PÚBLICO.

COMPORTAMIENTOS SOCIALES Y SU ALCANCE PÚBLICO.

 

Las ciudades, imposible comprenderlas sin considerar las dinámicas que crean los ciudadanos en su cotidianeidad, los comportamientos sociales y los modos de habitar estos distintos lugares de las ciudades han sido utilizados por los habitantes para múltiples usos y practicas sociales, posibilitando, a que en ellos exista la posibilidad de expresión, debates e intereses propios de los ciudadanos, situándonos en el transitar desde lo públicos y lo privados, también se suma a esto, su relación con distintos factores, entre estos culturales, políticos y económicos, que en muy pocos casos son representativos a toda la sociedad, siendo hoy en día uno de los problemas centrales en la manera de construir e ir transformando las ciudades. Se vuelve interesante entonces preguntarnos por la necesidad de generar una ciudad distinta, anhelando muchas veces el dilucidar ¿que hace una ciudad, una buena ciudad?, desde distintas disciplinas se tienen ideas comunes del modelo o ideal de ciudades, es aquí donde podemos mencionar un listado de características o atributos socio urbanos: la cantidad o calidad de elementos urbanos, la equidad a estos equipamientos y/o servicios, la cercanía o buen acceso a la movilidad, barrios integrados, uso de suelos mixtos, menos periferia social, mejor calidad de vida para los habitantes, mayor nivel de participación social y así entre otros. Volviendo a lo señalado, no existe una respuesta correcta para lo anterior, sino que una buena ciudad podría comenzar por abordar asuntos asociados a un interés, siendo este: Que las sociedades aumentaran sus procesos de participación, donde la planificación tuviese un carácter inclusivo, participativo y deliberativo. No obstante para aproximarnos a la afirmación anterior, esta será acompañada de distintos conceptos y criterios que nos ayudaran a validar o contrarrestar esta pensamiento. Comenzaremos indicando que existen diversas formas de alcanzar estos proceso participativos, entre estos encontramos el involucramiento comunitario, las interacciones sociales, marchas, conflictos ciudadanos, que en ellas emergen elementos interesantes desde mi parecer, apuntando al concepto de participación ciudadana desde tres visiones atrayentes que serán consideradas: Poder- Empoderamiento e Institucionalidad.

PARTICIPACIÓN

La participación ha sido un proceso que ha ido experimentado cambios según el contexto en que esta se presente, desde estados donde el poder es absolutista, no solo no se extiende sino que es excluyente de unos pocos, también en estados democráticos, donde el poder en ocasiones se alterna, pero no permite una participación real sino que busca definir y validar los procesos institucionales y por último en sociedades liberales, aquí la participación se realiza de manera más deliberativa, concreta y colectiva. Por esto al hablar de participación es remitirse a procesos dinámicos, cuya forma y función es distinta y muchas veces puede convertirse en foco de disputa. La participación en si misma tiene distintos niveles, como se expresa en el texto de Sherry R Arnstein, como la autora señala existe una escala de ocho niveles de participación, en donde los niveles 1 (manipulación) y 2 (Terapia) es la no existencia de participación, sino más bien responden a que el grupo sea beneficiario de cierto subsidio y/o programa del estado, siendo un ejemplo para ilustrar este nivel, los participantes solo cumplen un rol de educados y también de tratamiento de cuyos programas son parte, en los escalones 3 (informar) 4 (Consultar) y 5 (Aplacamiento) acá el nivel de participación se establece en el estado de escucha y consulta por parte de los participantes llamados por Arnstein el nivel de los progresos Formulismo. En estos escalones el nivel de poder se vuelve perverso nunca involucra a ambos grupos en la participación, o bien intenta engañar a los participantes ya que sus intereses no son valorados por el grupo de más poder. Más arriba en los niveles de poder ciudadano encontramos 6 (Asociación) 7 (Delegado de energía) y 8 (Control Ciudadano) estos último escalones y por cierto los más importantes para lograr y proponer una participación ciudadana se forma mediante el empoderamiento de los ciudadanos, la obtención de más grado de poder ciudadano, expresado en cargos y de toma de decisiones e involucramiento directo en la sociedad.

Lo importante en el texto la escala de la participación es enfatizar en el tipo de participación que se pretende obtener y para esto esencial que la participación considere y deba estar presente en todo estos niveles la redistribución del poder, de lo contrario es un proceso en vano y frustrante para los sin poder.

PODER

El poder ha estado presente en todas sus formas y discursos, Michel Focault realiza un razonamiento de las relaciones de poder existente en las instituciones, centrando su revisión en varios elementos, 1 (los sistemas de diferencias) estas expresadas en las condiciones y efectos que tiene el poder; condiciones culturales, económicas y su forma de capitalización, 2 (tipos de objetivos que persiguen las relaciones de poder) siendo estos factores dominantes sobre otro, 3 (Determinar cuáles son los instrumentos con que se ejerce el poder) estos expresados en instrumentos de intimidación, control y vigilancia, 4 (tipo de estructura que determina el poder) y por últimos 5 (los grados de racionalidad de estas relaciones). Es significativo en este punto considerar, suponer o lograr un balance que existe entre el poder que posee la ciudadanía y quienes tomas las decisiones. Según White las dinámicas de la participación se expresan: “Compartir a través de la participación no significa necesariamente compartir el poder. Hay dos formas principales en que las políticas de participación son admitidos en la planificación del desarrollo. La primera es la cuestión de quién participa. Esto reconoce que la gente no son homogéneas, y que se necesitan mecanismos especiales para traer a grupos relativamente desfavorecidos. El segundo se refiere al nivel de participación. esto apunta que la participación de la población local en la ejecución no es suficiente. Para un proyecto totalmente participativo, también deben participar en la gestión y toma de decisiones”. EMPODERAMIENTO corta el discurso del poder El símbolo del empoderamiento en la lucha por generar mayor participación se ha manifestado distintamente, desde las acciones y sus practicas ciudadanas hasta ir ganando territorio en los diversos espacios de participación y poder que la sociedad ha posibilitado este espacio “permitido” sigue siendo escaso y en muchos casos incluso nulo. Ajustándonos a lo anterior, podemos que dentro de las prácticas más comunes donde el empoderamiento se ha hecho presente encontramos, las tomas de decisiones y tomas de acciones colectivas, esto es posible desde una acción conjunta desde abajo, como señala White (1996) “controlada desde abajo”, la participación, por tanto, es al mismo tiempo un medio de empoderamiento y un fin en sí mismo, así que romper la división entre medios y fines que caracterizan a los otros tipos. En otro sentido, por supuesto, este proceso nunca llega a su fin, pero es una dinámica continua que transforma la realidad de las personas y su sentido de la misma”.

INSTITUCIONALIDAD

La institucionalidad es posible plantearla desde distintas formas: gobiernos, organizaciones formales e informales, organismos no gubernamentales, sociedad civil entre otros, cierta vinculación entre las de expresiones identificadas, dentro de las discusiones de la participación tanto en espacios de planificación, políticas públicas y proyectos o programas y como estos, promueven e incitan a los movimientos de participación de la comunidad, como un proceso generador de detonantes en diferentes espacios y ámbitos, como lo son lo social, político, económico e incluso en los temas de ciudad. Y a ello, podemos agregar el alcance que asumen las acciones, iniciativas e involucrar a los grupos sociales. Al comprender estos procesos y la construcción de una sociedad que incorpore dentro los programas, proyectos, planes, diseños, implementación a los ciudadanos es posible una ciudad más democrática, inclusiva, justa, humana. En resumen, no habrá cambios democráticos profundos si no se transforman los Estados y esta transformación solo puede promoverse desde las ciudades. No desde las instituciones políticas estatales actuales. (Borja, 2014) A continuación quiero destacar que existen ejemplos de ciudades reales y actuales, donde se ha planificado con los habitantes de cada una de las ciudades, como son Calama y Constitución con programas donde al parecer nada tenían en común, excepto que por el hecho de que sus habitantes tomaron una decisión conjunta, y con esfuerzo y constancia lograron vivir como querían dónde querían, superando nuestras dos barreras más comunes: la participación ciudadana, la toma de decisiones, poder, institucionalidad. Este éxito en la intervención es posible solo en ocasiones, cuando la participación es entendida no solo en la composición de un rol cualificables, siendo importante para cumplir metas u objetivos, (número de participantes, números de veces que asisten a reuniones, cantidad de votos, acá la participación es acotada solo a cumplir un fin en específico, programas, subsidios) aquí la participación se vuelve instrumental, irreal y no existe.

PUNTO DE ENCUENTRO

A partir las tres visiones, poder, empoderamiento e Institucionalidad la participación posibilita y genera aspectos detonantes e impulsores del desarrollo territorial y urbano. Estos elementos pueden expresarse en tipos de participación (colectiva, barrial, ciudadana, discusiones, manifestaciones y movimientos ciudadanos), es aquí donde se evidencian distinta comportamientos y acciones que ejercen las personas, desde grupos que participan en un debate o en una discusión pública, sobre un contenido determinado, acciones de molestia o desagrado, o bien su aceptación a los procesos de transformación. En este sentido, la cuestión de la justicia, en tanto imperativo categóricos se inscribe en un régimen moral, que rige la convivencia democrática, y por ende en estricta relación con el espacio público, no puede abstraerse de la condición urbana. En este sentido, poner en discusión las miradas de cómo se quiere hacer ciudad, responde a un estado que supera las diferencias ideológicas y suponen al interés público como sentido esencial, posibilitando a la ciudadanía asumir un rol político que genere e instale contenidos a los asuntos públicos, generando una incidencia real en las personas y las instituciones donde se implementen y regulen estos temas. “Siempre hay tensiones problemas subyacentes tales como quién participa, cómo y en qué términos. En estos días, el lenguaje de la democracia domina los círculos de desarrollo. A nivel nacional se ve en la retórica de la sociedad civil y buen gobierno. A nivel de programa y de proyecto, aparece como un compromiso con la participación. A primera vista, esto parece como el éxito para aquellos comprometidos con políticas de desarrollo centradas en las personas” White (1996) De lo anterior, es que se vuelve relevante los retos que involucran a la Planificación, estos son mucho más dinámico, incitan entender el actuar en el territorio, gobernar con conocimiento de la realidad, incorporando distintos actores sociales y enfrentando nuevos tipos de poder, esto debido que: “El poder se esta dispersando cada vez más y los grandes actores tradicionales (gobiernos, ejércitos, empresas, sindicatos, etcétera) se ven enfrentados a nuevos y sorprendentes rivales, algunos mucho más pequeños en tamaño y recurso”. (Naim, 2013, p17) Acá el poder de gobernar se torna un elemento relevante y aparece la ciudad (1) demandas de participación de la ciudadanía, (2) capacidad de incidir en transformaciones de distintos niveles, (3) poder en interacción e intercambio entre dos parte o más, (4) cambios en las tecnologías. Para finalizar vemos la ciudad como reflejo de una sociedad que va respondiendo a diversos conflictos, segregación urbana, polarización, nueva pobreza urbana, desconfianza, falta de compromiso, etc, desde esta mirada alcanzar estos procesos responde a evidenciar como estos distintos escenarios nacional, regional, comunitario son capaces de involucrar e incentivar la participación en distintas escalas a la ciudadanía. Se vuelve interesante como propuesta de involucramiento conocer las estructuras de poder y así influir en los comportamientos sociales y cómo este poder es redistribuido para alcanzar diferentes atribuciones en la toma de decisiones e instalar estas capacidades y herramientas a la ciudadanía, es posible generar transformaciones o modificaciones que posibiliten agilizar muchos procesos políticos, culturales, sociales, urbanos y económicos, cuyo resultado podría generar mayor empoderamiento ciudadano, incentivar usos, cuidados y mantención de espacios comunes, levantar proyectos ciudadanos a escala barrial, construir comunidad, fortalecer el tejido social y lograr asociatividad en los distintos organismos, instituciones, sociedad civil, entre otros. Junto a una buena planificación desde las personas a las ciudades, favorece el alcance público en la generación de intervenciones dónde se es capaz de identificar las necesidades de los territorios, reconocer las identidades propias de quienes la habitan, construir desde lo local, desde las vivencias particulares, desde los espacios comunes de encuentros y sobre todo responder a las necesidades humanas que muchas veces tienen origen y efectos particulares, el no generalizar permite el éxito, la sustentabilidad, sostenibilidad en las políticas públicas y en la participación de la ciudadanía.

Referencias Naím, Moises. (2013). “La degradación del poder”, en El Fin del Poder. Debate. 17 pp.

Foucalt Michel (2000). “El Sujeto y el Poder”, Primera traducción al Castellano por Santiago Carassale, Angélica Vitale. Biblioteca Libre Omegalfa 1.

Sherry R. Arnstein (1969): A Ladder Of Citizen Participation, Journal of the American Institute of Planners, 35:4, 216-224. Sarah C White (1996) Depoliticising development: The uses and abuses of participation, Development in Practice, 6:1, 6-15, DOI: 10.1080/0961452961000157564.

Borja Jordi (2014) Opinión: Las Ciudades rodean al Estado. Extraído de http://www.plataformaurbana.cl/archive/2014/09/19/opinion-las-ciudades-rodean-al-estado-por-jordi-borja/

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