Identidad Urbana (Ryan Szyfer)

¿Qué hace de una ciudad, una buena ciudad?

BI

Sin duda al hablar de una ciudad, y específicamente, una buena ciudad, nos vemos enfrentados a gran cantidad de temas y variables que hacen muy difícil enfocar la conversaciones hacia lo que se está hablando. La ciudad involucra temas de gran escala como el transporte, el espacio público, los barrios, temas sociales, temas económicos y un innumerable listado que probablemente se escapen de un discurso sintético al identificar una buena ciudad.

Es por eso que como punto de partida destacaría la idea de identificar la ciudad, siendo esta un elemento vivo que requiere de una identificación como sistema organizativo y a su vez como reflejo de la identidad de quienes viven en ella. ¿De qué manera podemos hablar de la identidad de una ciudad? Probablemente lo más cercano al hablar de una identidad de ciudad o una identidad urbana, tiene relación con la manera en que esta refleja la idiosincrasia de sus habitantes. Esto claramente responde a esa necesidad de identidad, pero también existen una relación a un nivel más macro, que tiene que ver con la función de una ciudad y los sistemas que la componen, que permitan ser reconocibles. De esta manera hablamos de una identidad general en cuanto a la organización de la ciudad, y una identidad más social que refleje la vida en ella.

Se habla de que la ciudad se forma para que la ciudadanía que la habita se vaya formando en sobre ella. Por lo tanto, es fundamental que el sistema que se ordena una ciudad sea reconocible, tanto para quienes la habitan como para quienes la visitan. Por eso la ciudad forma parte de una red que involucra transporte, espacios públicos, barrios y conexiones entre ellos. Pero estos sistemas deben estar planificados, se debe estar conciente de qué tipo de transporte queremos para nuestra ciudad, cómo es el espacio público que queremos en ella. De esta manera se evitan las transformaciones informales de la ciudad a medida que se van presentando las necesidades. Lo ideal no es tener una ciudad en donde se instale una estación de metro cuando el sistema de transporte en esa zona ya es crítico. En el fondo una planificación urbana debe ordenar la ciudad según lo que se quiere de ella y respondiendo claramente a una sociedad con un pasado y con necesidades presentes y futuras.

Una ciudad planificada permite una organización bien pensada y conciente que solucione las necesidades de los habitantes. Pero así como debe estar en función de estas demandas, también debe responder a parámetros geográficos en donde está emplazada. Acá nuevamente entra el tema de la identidad de la ciudad, pero esta vez no hablamos de una relación plenamente funcional y sistemática, sino una identidad propia del territorio. Afortunadamente, en Santiago, cada vez se está más conciente no sólo de la importancia de rescatar los elementos naturales, sino también de lo fundamentales que son para entender la propias leyes naturales del territorio que habitamos. El caso de los ríos y canales, como elementos estructurantes de la ciudad, tienen un importante nivel de comprensión de cómo las pendientes en una ciudad como Santiago permiten el correcto movimiento de aguas, y como estas nos marcan líneas de recorridos que pueden sernos útiles como habitantes al momento de requerir de ejes para trazar los diseños de las ciudades. Entonces la identidad geográfica abarca desde la función propia de la naturaleza aplicable al diseño urbano, a la vez que representa un importante patrimonio que nos permite identificarnos como sociedad habitante de un territorio.

Al darle importancia a la identidad que se quiere tener en una ciudad en cuanto a su funcionamiento (planificación urbana) y al respeto por sus parámetros naturales (característica geográficas), podemos ir logrando efectos a menores escalas, al lograr que no sólo sea la ciudad la que se conforma en torno a una identidad deseada, sino sus mismas comunas y barrios van logrando rescatar estas características que los identifican. En el caso de Santiago podemos ver como en el barrio Italia, se han rehabilitado sectores, hasta hace poco inactivos, convirtiéndose hoy en día en grandes atractivos turísticos y comerciales, logrando no sólo activar la zona, sino a su vez respetando, destacando y poniendo en valor la identidad urbana del barrio histórico. Esta reactivación del sector a despertado el interés por conectar el barrio con sistemas de ciclovías, recorridos turísticos y espacios públicos asociados a las actividades culturales del sector. De esta manera vemos como el barrio Italia, funcionando a escala de barrio, logra recuperar su identidad, a la vez que se conecta con una ciudad cada vez más organizada, que quiere poner en valor sus potenciales y que presenta sistemas de planificación enfocados a ello.

En conclusión, existen distintas maneras de aproximación para lograr una identidad desde la ciudad al usuario. Aparece la capacidad de reconocer a una ciudad a la vez que esta permite al habitante reconocerse en ella. Es una idea de reflejarnos y ver quiénes somos como sociedad y cómo nuestra ciudad a su vez nos muestra eso. La ciudad entonces no pasa a ser solamente un sistema funcional, o sólo un territorio habitado, la ciudad pasa a ser una materialización como expresión de quienes somos y también como medio para expresarnos. Así es como logramos ciudades vivibles, y mientras vivimos en ellas podemos identificarla y sentirnos identificados.

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