Civitas

Ciudad  Conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas. Diccionario de la Real Academia Española

Cité Des de la Antigüedad, comunidad política dónde los miembros (los ciudadanos) se administran a sí mismos. Encyclopédie Larousse

City Centro de población permanente y altamente organizado de gran tamaño o importancia. […] En la mayoría de los casos, el concepto de ciudad se refiere a un tipo particular de comunidad, la comunidad urbana, y su cultura.  Encyclopaedia Britannica

Las definiciones mostradas reflejan las diferentes visiones culturales que puede tener el término ciudad. Cada definición muestra una manera diferente de entender una realidad propia de cada país, así como una visión distinta de lo que representa una urbs. De todas ellas, la definición francesa es la más fiel a su origen, proveniente del latín civitas. Ese término se empezó a utilizar en la Repúblia Romana tardía (147 aC – 27 aC) para definir el cuerpo social de los cives (ciudadanos) unidos por la ley. Esa ley les daba un conjunto de responsabilidades (munera) y una serie de derechos, que les proporcionaba un “contrato” para mantenerlos unidos.

Actualmente, el concepto de ciudad presente en la mentalidad de los propios habitantes es más cercana a las definiciones española y inglesas. La ciudad se presenta como un ente material, definido por sus características físicas tales como tamaño, densidad y infraestructuras. Esta manera de entender la ciudad produce en los ciudadanos un sentimiento de desarraigo y una falta de pertenencia al lugar.

La ciudad que pertenece

El buen funcionamiento de una ciudad, así como de cualquier población suficientemente grande como para comportar cierta complejidad en las relaciones sociales, radica en el sentimiento de permanencia de los propios habitantes. Tal y como definían los romanos en los inicios del término, el ciudadano es aquel que tiene unos derechos y unas responsabilidades como parte de una sociedad. Una buena ciudad está compuesta por ciudadanos implicados con su buen funcionamiento, con instrumentos para ejercer sus deberes y derechos.

Facilitar los instrumentos necesarios para la participación ciudadana es responsabilidad de los órganos administrativos, cuyo trabajo es fomentar el nexo entre los habitantes y los gobernantes.

El “Pla de buits”

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Un buen ejemplo de estrategias de participación ciudadana es el “Pla de Buits” (Plan de Vacíos) impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona. Este proyecto pretende favorecer la implicación de la sociedad civil en la definición, instalación y gestión de una veintena de espacios vacíos para dinamizar los mismos e integrarlos en la ciudad. El ayuntamiento prevé ceder su uso temporal a entidades y asociaciones sin ánimo de lucro para que propongan usos y actividades temporales.

A raíz de esta proyecto surgieron numerosas propuestas, fruto de una masiva respuesta ciudadana. Los equipos propositivos eran grupos interdisciplinares totalmente voluntarios, que veían en su barrio unas necesidades solucionables con sólo el traspaso de un espacio en desuso. El verdadero reto empezó una vez cedido el espacio, traduciendo la idea en un gran ejercicio de autogestión y organización de los propios habitantes.

Las propuestas eran de diversa naturaleza, des de huertos urbanos, pasando por ágoras de reunión o talleres de bioconstrucción. Las sugerencias eran un reflejo directo de las necesidades del barrio, consiguiendo de esta manera una comunicación lineal entre ciudadanos y gobernantes.

El movimiento indignado

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Otra propuesta, de un carácter totalmente diferente al anterior, de apropiación de la ciudad, es el movimiento indignado o 15M. Es un movimiento ciudadano, que después de una manifestación por los derechos durante la crisis española, decidió acampar en varios sitios significativos del Estado Español, como Puerta del Sol (Madrid) y plaza Cataluña (Barcelona). Estos ciudadanos pedían una democracia más participativa, alejado del bipartidismo propio del país y del dominio de bancos.

Lo interesante de este caso es la necesidad de ocupar un espacio urbano para amplificar su mensaje. El movimiento transformó un espacio totalmente urbano, como es la plaza principal de la capital catalana, en un espacio domestico, dónde la gente dormía, comía, reflexionaba, discutía y votaba.

La ciudad de los ciudadanos

En ambos casos, la participación ciudadana se ha producido por la apropiación de un espacio urbano, ya sea a través de la administración (legalmente) , como en el primero, o pasando por encima de ella (ilegalmente), como en el segundo. La necesidad de los habitantes de hacerse suya la ciudad es una realidad que necesita afincarse y potenciarse. Una ciudad sana es una ciudad en continua transformación, que se amolda a las diferentes necesidades de sus residentes.

Las ciudades actuales sufren de despersonalización y falta de identidad, siendo necesario la revisión del concepto romano de civitas. Recordar que el cuerpo social de ciudadanos no se puede definir por unos elementos materiales, sino por una compleja red de relaciones, comunicación y compromisos.

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