Mobiliario Urbano Versátil, oportunidad para una ciudad inclusiva.

La investigación trata sobre los actos cotidianos realizados en el espacio público, pero que no son reconocidos, o intencionados por la ciudad, sino más bien se generan a partir de la creatividad e interpretación del espacio urbano.

 Comencé por definir la condición de los sin casa como el extremo en cuanto al uso permanente de la ciudad, analicé su rutina, ubicación en la ciudad, oportunidades en relación a sus servicios, desplazamientos cotidianos y desplazamientos a causa del clima, apropiación de espacios públicos, actos íntimos y actos públicos. De igual forma estudié agrupaciones sociales realizando actos públicos como comer, dormir, descansar, orinar, etc. todo esto con el fin de dar respuesta a una falencia urbana.

Si consideramos que todos en algún momento del día realizamos actos que no son reconocidos por el espacio público, tal como las personas en situación de calle lo hacen de forma extrema en la ciudad, podríamos decir que TODOS SOMOS HOMELESS EN ALGÚN MOMENTO DEL DÍA.

El actual mobiliario urbano es rígido, no logra dar respuesta a actos espontáneos, no permite diferenciar usos según la condición climática de la ciudad, en invierno cuando la ciudad de se vacía (4-5 meses), el mobiliario debiera ser versátil y permitir usos no reconocidos, y en verano (7-8 meses) cuando la ciudad vuelve a ocuparse el mobiliario debiera ser usado en su forma convencional. Por lo tanto, ¿Por qué no pensar que un juego infantil pueda ser interpretado como lockers, o un bebedero como un lavadero de ropa, o unas gradas como mesa, o una reposera urbana como refugio?

Los prototipos diseñados fueron pensados de acero tubular, con conectores de plástico preformado, teniendo en cuenta el fácil traslado, armado y desarmado de las estructuras versátiles. Algunas de ellas son torres de agua, torres de iluminación, reposeras urbanas, trepas infantiles dobles, gradas que son mesas, o bancos- lockers.

La escala urbana se resuelve por agrupaciones de mobiliarios en ciertas zonas, privilegiando lugares aledaños a las oportunidades (mercados, puentes, plazas, aleros, bancos), buscando las zonas con alta concurrencia para asegurar el uso versátil del mobiliario, también reconoce las zonas degradas donde la apropiación surge de forma informal y creativa. Las estructuras poseen una identidad gráfica reconocible para evidenciar las zonas prioritarias.

 Por otro lado, en cuanto a la condición de vivir en calle, una de las variables negativas sobre el tema, es la nula visibilización e inclusión de los homeless al interior de la ciudad, no se reconoce y no se afronta dicha condición como una situación permanente en todas las ciudades, el hecho de reconocerlos y darles un lugar, es el primer paso para un posible tipo de inclusión.

La propuesta es una primera aproximación a un mobiliario que considere a toda la población, que se hace cargo de la real condición urbana, revirtiendo el actual imaginario de una ciudad utilitarista incómoda que es solo de algunos, para ampliar el desarrollo y la calidad del espacio urbano en pos de una ciudad inclusiva.

Tomás Bravo Urízar

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