Ciudad compartida

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¿Qué hace a una ciudad una buena ciudad?

Primero que todo, esta pregunta puede tener infinitas respuestas ya que cada uno ve las falencias o en este caso las virtudes de algo desde el lugar en el que esta. En primera instancia lo que hace a una ciudad, una buena ciudad, se puede ver determinado por la experiencia, el lugar en el que uno vive, donde trabajas, como te mueves en ella. Se deben asegurar ciertos parámetros e indicadores que ordenen los criterios de valor,  ya que si bien considerar algo bueno o malo es parte de lo subjetivo de una mirada, de alguna u otra forma se han clasificado las ciudades del mundo en los últimos años como buenas o malas ciudades. Criterios de integración social, sostenibilidad, el sentido de pertenencia que permite, la gobernanza por la que se dirige y los infaltables factores económicos de crecimiento y oferta laboral no son variables menores. Pero hay una característica de las ciudades, que constituye la forma en la que se compone, que no puede ser desvalorizada: el espacio público.

Según el estudio de Índice de Calidad de vida urbana del Instituto de Estudios Urbanos UC, hay elementos específicos que determinan el bienestar de una comunidad en relación al espacio urbano: (1) Condición Laboral (CL), referidas a variables que midan las facilidades de acceso al mercado laboral, ingresos, capacitaciones, desarrollo profesional y protección social de los residentes. (2) Ambiente de Negocios (AN), referidas a variables económicas manifiestas que permitan corroborar que la ciudad y/o comuna es un medio urbano favorable para la generación de inversiones privadas y/o emprendimientos por cuenta propia. (3) Condiciones Socio Culturales (CS), referido a la medición de variables relativas al nivel de participación de la población en organizaciones sociales, así como a los niveles de seguridad y educación que afectan la formación de capital social. Algunas de estas corresponden al sector privado, otras al sector público y otras a la sociedad civil.

Por lo tanto, sabemos que  la ciudad se compone de espacio privado y de espacio público. Pero ¿El espacio público de excelencia es garantía de una buena ciudad? Sabemos que el espacio privado no, porque no se puede manejar para el bien común de sus ciudadanos, porque pertenece solo a su propietario y es donde se desarrollan las actividades individuales.  En cambio el espacio público vendría a ser la base del encuentro y del acceso igualitario de un bien para todos.  Así es posible afirmar que si la ciudad se crea con el trabajo y la opinión de todos sus integrantes, ósea fomentando la participación ciudadana y generando identidad y pertenecía de estos con su ciudad, el resultado son ciudades diversas, activas y por consiguiente, buenas. Estaríamos en presencia de un buen lugar para vivir, sobre todo porque este será el resultado de un proceso sociocultural adecuado siempre y cuando sea accesible a todos.

El pasado mes de agosto, Los Jaivas, renombrado grupo nacional, celebraron su cumpleaños en el frontis del Museo Nacional de Bellas Artes, evento de convocatoria gratuita. Los que asistimos podemos comprender que al ser uno de los pocos eventos públicos culturales realizados en nuestra capital, este se repletó en toda su expresión. El desborde de acciones a lo largo y ancho de la explanada del Parque Forestal era infinito y reflejaba que la poca oferta de estas instancias hace que las que ocurran se llenen de ciudadanos ansiosos por más encuentro.

Luego del evento, la basura desplegada por el lugar sobrepasaba los límites de lo normal y dio paso a hechos no tan positivos como el robo de dos obras de arte del museo, a pasos del espectáculo.

Será porque como sociedad chilena no nos merecemos este tipo de regalías urbanas? Tal vez si hubieran más eventos como este, la cantidad de público asistente podría repartirse en variadas fechas durante el año? Por lo menos no sería una sorpresa. Esto nos lleva a pensar que nos falta el bagaje ciudadano como para tomarnos las calles y hacerlas nuestras, entendiendo que una ciudad con tejido social, donde los diferentes se conocen y están en contacto, es decir, una ciudad diversa,  genera sentido de pertenencia e identidad. Así  la ciudad se conforma como un ente sostenible, integrado y conectado, denso a escala humana que nace  de la planificación coordinada de las variables que la conforman, logrando establecer límites en términos de crecimiento vertical y horizontal que garantizan nuevas formas de relacionarnos como ciudadanos. Esta correspondencia entre una ciudad densa, mixta e inclusiva, genera apropiación del espacio público formando comunidad. Una ciudad que garantice el acceso equitativo a los bienes públicos urbanos es una buena ciudad, ya que su espacio público albergará a los habitantes de la ciudad, a estos y a todas las actividades comunitarias y culturales que en conjunto se propongan.

El problema es que una ciudad que no alcanza para todos, no es una buena ciudad y se reduce a tener solo buenos barrios. Si los atributos buenos de una ciudad, como sucede en Santiago, se localizan en algunas comunas y no están disponibles para todos, no se produce encuentro y la ciudad se entibia. La centralización de los valores sociales que las políticas urbanas generan en ciertos sectores, provoca nuevos problemas en los sectores que no se desarrollan y agudiza la separación entre la “buena” y la “mala” ciudad. Es la mixtura urbana la que permite que una ciudad sea vivible en su totalidad y es el espacio público, desarrollado en colaboración, la herramienta para romper con la dicotomía actual.  Jan Gehl señala que un espacio público es  bueno cuando en él ocurren muchas actividades no indispensables, cuando la gente sale al espacio público como un fin en sí mismo, a disfrutarlo. Como por ejemplo ocurrió en el evento de los Jaivas.

En concordancia, si por lo menos en Chile ya no hay espacio ni político ni económico ni territorial para construir ciudades desde cero, cuál es la herramienta que nos permitiría convertir a las ciudades actuales, en buenas ciudades? Posiblemente la transformación del espacio público bastaría.

En ese caso, difundir la noción común de que el espacio público nos pertenece a todos y que es la plataforma para grandes proyectos sociales, es el primer acercamiento a este fin. El ejemplo de Bogotá con las ciclo vías y “los domingos sin carros” es claro en la condición de actor social que puede tener la calle. Se desplaza al automóvil de su valor único y se entrega la vía pública a la bicicleta que es un bien al que podemos acceder y que nos permite compartir con la familia y con los demás ciudadanos. Peñaloza, alcalde de Bogotá compartía esa idea y se encargó de expandirla por la ciudad. Para Jan Gehl, las actividades que es posible realizar por una sociedad en el espacio público son tres y se distinguen por el espacio que ocupan en la vida de las personas, estas son actividades necesarias, opcionales y sociales. (1) Las primeras son prácticamente obligatorias y como explica Gehl, constituyen  las tareas cotidianas y los tiempos muertos y al ser obligatorias el espacio en el que se desarrollan no influye en su realización. (2) Las actividades opcionales son las que se realizan cuando las condiciones externas son favorables, por lo tanto la configuración del espacio físico y ambiental en el que se desarrollan es de suma importancia. (Condiciones físicas externas). (3) Para la última categoría es necesario aclarar y enfatizar que  el espacio público  y de la calidad de este son la variable fundamental.  En un buen espacio público suceden las actividades necesarias pero las personas se tomaran más tiempo en realizarlas ya que significan algo ameno también. Además las actividades opcionales serán más frecuentes ya que los lugares invitan a la gente a quedarse. En malos espacios la gente se va rápido y nadie se quiere quedar. Por lo tanto un buen entorno hace posible una gran variedad de actividades humanas completamente distintas, lo que por consiguiente atraerá diversidad de personas al espacio público.  Así es como a partir del análisis con que Gehl comienza su libro,  es posible deducir que el espacio público como lo conocemos, es el receptáculo más claro de la sociedad. Es donde esta se desarrolla y convive, y la calidad de este es el factor predominante para que esto ocurra.

Si bien el espacio físico puede no influir directamente en el tejido social, los arquitectos y urbanistas pueden influir en esto, diseñando para facilitar el encuentro. Como explica Gehl, los modestos contactos de ver y oír a las demás personas, deben examinarse como puntos de partidas para relaciones más complejas y de largo plazo. “Además de transmitir información sobre el mundo social externo, la oportunidad de ver y oír a otras personas también puede proporcionar ideas e inspiración a actuar”. (Pág. 29 Gehl) Las personas que habitan las calles y el espacio público actúan también según lo que ven y oyen en el actuar de las demás personas que interactúan en él. Por ejemplo al momento de cruzar la calle cuando los demás cruzan o correr a la micro si los demás corren, “la gente se siente atraída por la gente” (pág 31 Gehl). Esto ocurre si el espacio público genera incentivos. La calidad del espacio público puede influir en cuantas personas y acontecimientos usan el espacio público, cuánto dura cada una de las actividades y cuales tipos de actividades pueden desarrollarse. En Dinamarca, en base a un estudio hecho en dos tipos de pasajes, uno con patio trasero y delantero de las casas y otro solo con patio trasero privado es posible ver que en el tipo 1 con ambos patios, se daba un 35% más de actividades exteriores.( Pág. 44).

Según el estudio de Índice de Calidad de vida urbana del Instituto de Estudios Urbanos UC, hay elementos específicos que determinan el bienestar de una comunidad en relación al espacio urbano: (1) Condición Laboral (CL), referidas a variables que midan las facilidades de acceso al mercado laboral, ingresos, capacitaciones, desarrollo profesional y protección social de los residentes. (2) Ambiente de Negocios (AN), referidas a variables económicas manifiestas que permitan corroborar que la ciudad y/o comuna es un medio urbano favorable para la generación de inversiones privadas y/o emprendimientos por cuenta propia. (3) Condiciones Socio Culturales (CS), referido a la medición de variables relativas al nivel de participación de la población en organizaciones sociales, así como a los niveles de seguridad y educación que afectan la formación de capital social.

Luego de la calidad del espacio, se debe asegurar la diversidad de este y de las personas que lo habitan.  Jane Jacobs en su libro demuestra que “la diversidad es connatural a la grandes capitales” (pág 175).  Para Jacobs la forma de urbanizar a través del zoning es la tónica en el diseño de ciudad y se vuelve el problema muchas veces. Se deben trabajar las ciudades desde la mezcla de usos, no desde el trato de estos por separado.  La diversidad comercial y cultural está ligada a otras clases de variedad urbana. Un ejemplo de poca diversidad urbana es  el Bronx que aunque inmerso en una de las ciudades más cosmopolitas, desarrolladas y atractivas del mundo, este sector de Nueva York sufre de lo que sectores como las comunas alejadas de Santiago sufren. Nula oferta cultural, inseguridad. La monotonía de usos es perjudicial para la buena vida en la ciudad porque además de reducir la oferta, genera inseguridad y no fomenta las relaciones entre vecinos. Sabiendo esto, cuál sería la solución pregunta Jacobs? En respuesta, el paso a seguir para el desarrollo de las ciudades segregadas como Santiago, donde nos encontramos con comunas muy adineradas como Las Condes, Vitacura, Providencia que son las municipalidades que mayor oferta de calidad ofrecen en cuanto a espacio público, deben corresponder a la falta de estos lugares de otras comunas que no poseen los recursos necesarios para desarrollarse de esta manera.

Si para Jane Jacobs hay cuatro condiciones para la diversidad (1) Mezcla de funciones primarias, (2) manzanas de pequeño tamaño, (3) mixtura arquitectónica, (4) densidad de población, y estas características se encuentran en comunas del sector oriente, son aquellas comunas privilegiadas las que deben cubrir la necesidad de generar estímulos e incentivos para la utilización del espacio público en personas de otros lugares; modelo que si bien se basa en la centralización, produce contacto social y finalmente sectores densos y atractivos para todos los ciudadanos. Ese es el rol del sector público o bien de la sociedad organizada pero es algo que debe ocurrir en una buena ciudad.

Si los espacios públicos buenos están en las comunas más ricas, la conectividad seria el link para hacer de Santiago una ciudad más democrática y compartida. Para terminar propongo un ejemplo problemático pero icónico. El costanera center, si bien se ubica en providencia, la mayor cantidad de sus usuarios no son precisamente personas de un nivel socioeconómico alto. Desde todas partes de Santiago, la gente visita el Costanera porque se conecta directamente con una salida de metro. Que más claro que eso. La responsabilidad de las comunas más ricas de dar abasto a  las variadas actividades que se realizan para que personas de otras comunas las ocupen también debiese ser una tendencia de la nueva ciudad que se esté generando. No es la solución ya que si bien se accede de manera igualitaria a ese buen espacio público, se deben viajar largas distancias, la buena ciudad si sería compartida por todos.

Paula Urrutia

BIBLIOGRAFÍA

-Informe Final Indicador de calidad de vida urbana.

http://www.estudiosurbanos.uc.cl/wp-content/uploads/2011/05/Informe-Final-ICVU1.pdf

-La humanización del espacio urbano, Jan Gehl. Editorial Reverté 2009

-Muerte y vida de las grandes ciudades americanas, Jane Jacobs. Capitán Swing. 1961 titulo original.

-Artículo Plataforma Urbana La Ciclovía Recreativa: Un rumbo a una ciudad más justa. Ryan Guest ( En línea) http://www.plataformaurbana.cl/archive/2011/07/18/la-ciclovia-recreativa-un-rumbo-a-una-ciudad-mas-justa/

-La masividad y la basura tras la celebración de los Jaivas se toman las redes sociales

http://www.latercera.com/noticia/entretencion/2013/08/661-538062-9-la-masividad-y-la-basura-de-la-celebracion-de-los-jaivas-se-toman-las-redes.shtml

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