¿Qué hace a una ciudad, una buena ciudad?

 

Primero que todo, esta pregunta puede tener infinitas opciones ya que cada uno ve las falencias o en este caso las virtudes de algo desde el lugar en el que esta. O bien desde el barrio en que desarrolla su vida. Así cada quien determinará  sus propios mínimos. Sin desechar esa premisa, se deben asegurar ciertos parámetros e indicadores ya que si bien considerar algo bueno o malo es parte de lo subjetivo de una mirada, de alguna u otra forma se han clasificado las ciudades del mundo hasta ahora. Criterios de integración social, sostenibilidad, el sentido de pertenencia que permite, la gobernanza por la que se dirige y los infaltables factores económicos de crecimiento y oferta laboral no son variables menores. Pero hay una característica de las ciudades, que constituye la forma en la que se compone, que no puede ser desvalorizada: el espacio público.

¿El espacio público de excelencia es garantía de una buena ciudad?  Bien sabemos que  la ciudad se compone de espacio privado y de espacio público. Es necesario entender que  este último es el que proporciona igualdad dentro de la ciudad, por lo tanto solo estamos en presencia de una buena ciudad, cuando este elemento es compartido por todos. El espacio privado no se puede manejar para el bien común de sus ciudadanos, porque pertenece a algunos, en cambio el espacio público es la base del encuentro y del acceso igualitario de un bien que es para todos.

CON TODOS, DE TODOS Y PARA TODOS

Participación

Identidad

Diversidad

Una ciudad con tejido social, donde los diferentes se conocen y están en contacto, es decir, una ciudad diversa,  genera sentido de pertenencia e identidad. Así  la ciudad se conforma como un ente sostenible, integrado y conectado, denso a escala humana que nace  de la planificación coordinada de las variables que la conforman, logrando establecer límites en términos de crecimiento vertical y horizontal que garantizan nuevas formas de relacionarnos como ciudadanos. Esta correspondencia entre una ciudad densa, mixta e inclusiva, genera apropiación del espacio público formando comunidad.

Una ciudad que garantice el acceso equitativo a los bienes públicos urbanos es una buena ciudad, ya que su espacio público albergará a los habitantes de la ciudad, a estos y a todas las actividades comunitarias y culturales que en conjunto se propongan. El problema es que una ciudad que no alcanza para todos, no se conoce a sí misma. Si los atributos buenos de una ciudad, como sucede en Santiago, se localizan en algunas comunas y no están disponibles para todos, no se produce encuentro y la ciudad se entibia. La centralización de los valores sociales que las políticas urbanas generan en ciertos sectores, provoca nuevos problemas en los sectores que no se desarrollan y agudiza la separación entre la “buena” y la “mala” ciudad. Es la mixtura urbana la que permite que una ciudad sea vivible en su totalidad y es el espacio público, desarrollado en colaboración, la herramienta para romper con la dicotomía actual.

Alumno: Paula Urrutia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s