Error de Escala

Ciudad-personas2

Al pensar en la palabra ciudad una imagen recurrente que se viene a la mente es la de altos edificios y rascacielos vidriados; pero la verdadera esencia de las ciudades no se encuentra en dichas construcciones sino en el espacio fuera de ellos, en los espacios donde cualquier persona puede circular e interactuar con otros.

En la actualidad existe un error de escala al proyectar ciudades, se piensa en términos de edificios, autos, autopistas, en vez de pensar en barrios, cuadras o calles. Se ha perdido la escala humana, proyectándolas pensando en una mayor ganancia económica sin considerar los efectos sociales de las intervenciones; el error está en que las ciudades las hacen las personas que habitan en ella, entonces ¿cómo podemos dejarlas de lado a la hora de hacer ciudad?

En este sentido, se puede considerar como una buena ciudad aquella en la que existen posibilidades de encuentro; aquella que promueve la comunicación entre ciudadanos en lo que llamamos espacio público, el cual puede ser desde una calle hasta un parque. Es así como una primera instancia donde pueden ocurrir estos intercambios es en la calle, un espacio que todos compartimos y que da posibilidades de encuentro; pero si dicha calle está diseñada para el automóvil y no deja lugar para los peatones ¿cómo se producirán dichas instancias?

En este punto entra en juego otra significancia del encuentro en las ciudades, ya que no solo implica ocupar el espacio existente, sino que también está asociado a la conformación de grupos de personas interesados en mejorar la ciudad; la premisa no es solo utilizar lo dado sino que empezar a ganar el espacio en la ciudad.  De esta forma en los últimos años han surgido diversos movimientos ciudadanos que evidencian como las personas están tratando de recobrar la ciudad y demostrar que sin los ciudadanos la ciudad no existe.

Un ejemplo de lo anterior son las acciones llamadas urbanismo táctico, en éstas las personas se “toman” diversos espacios de la ciudad y generan conciencia acerca de la falta de lugares de calidad que vitalicen la ciudad y la hagan mejor. Estas acciones que generalmente son a corto plazo, se pueden transformar en cambios a largo plazo, dejando claro que si se quiere una buena ciudad se debe escuchar y tener siempre presente a quienes viven en ella.

Una buena ciudad, por lo tanto, deberá tener espacios públicos que fomenten la interacción entre las personas; a partir de esto surgirán otros parámetros importantes para definir una buena ciudad, como lo son la identidad, la diversidad o la participación. Como mencionó el ex-alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, en una conferencia en San Francisco en el año 2009,  “una buena ciudad es aquella en la que las personas quieren salir fuera de sus casas…una buena ciudad es aquella donde no nos sentimos excluidos”. Si existen espacios de calidad capaces de generar encuentro entre las personas, entonces la ciudad adquirirá vida;  pero para que exista también diversidad se deberá tener muy presente la conectividad de dichos espacios, de manera que no exista una segregación.

María Paz Quinteros Pomar

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